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Bitcoin registró el miércoles su mejor jornada en diez meses y aun así, los analistas no cambiaron su postura bajista. Eso dice mucho sobre el momento que atraviesa el activo.
El precio de Bitcoin alcanzó los $68,164 el jueves 26 de febrero de 2026, extendiendo el salto del día anterior, cuando la criptomoneda avanzó más de un 6% en una sola sesión, algo que no ocurría desde mayo de 2025. El mercado crypto en su conjunto superó los $2.42 trillones de capitalización en ese mismo período.
La pregunta que se hacen traders e inversores en toda América Latina es la misma: ¿es esto el inicio de una recuperación real, o simplemente un rebote dentro de una tendencia bajista que sigue intacta?
Cinco factores detrás del movimiento
La jornada del miércoles no fue producto de un solo catalizador sino de la confluencia de varios elementos simultáneos. El contexto macroeconómico tuvo un papel: el discurso presidencial en Estados Unidos generó mayor apetito por activos de riesgo, impulsando también a los mercados de acciones en Wall Street.
El factor más mecánico fue un short squeeze (liquidación forzada de posiciones cortas) por alrededor de $323 millones. Cuando el precio sube lo suficiente como para alcanzar los niveles donde los traders que apostaban a la baja tenían sus órdenes de stop, esas posiciones se cierran automáticamente, lo que genera una demanda adicional que amplifica el movimiento alcista. El volumen total de operaciones en 24 horas superó los $50 mil millones.
Los fondos cotizados en bolsa vinculados a Bitcoin (los ETFs spot de BTC en Estados Unidos) también contribuyeron, con entradas netas de $257.7 millones en un solo día, el nivel más alto desde inicios de febrero, luego de semanas de salidas continuas. Esto representa acumulación institucional en la zona de $65,000-$66,000.
Otros dos factores complementaron el movimiento: la publicación de una demanda judicial que alegaba la existencia de un patrón de manipulación de precios en las sesiones matutinas de América del Norte, cuya divulgación coincidió con la desaparición de ese patrón, y el hecho de que Bitcoin cayó por debajo del costo promedio estimado de producción minera, situado alrededor de los $66,000, una zona históricamente asociada con estabilización de precios y acumulación contrarian.
La estructura técnica no cambió
Pese a la intensidad del movimiento, el panorama de mediano plazo no se modificó. Bitcoin sigue operando dentro de un rango de consolidación delimitado entre los $60,000-$62,000 en la parte baja y los $70,000-$72,000 en la parte alta. El precio actual en $68,194 se ubica en el centro de ese rango, sin ofrecer señales claras en ninguna dirección.
La criptomoneda se encuentra aproximadamente un 50% por debajo del máximo histórico que tocó en octubre de 2025, alrededor de los $126,080. Ese es un retroceso importante que hasta ahora no ha mostrado señales sostenidas de recuperación.
El nivel clave para definir el escenario: $76,000. Por debajo de ese nivel, que coincide con los mínimos de abril de 2025 y la media móvil exponencial de 50 días, cada rebote, incluyendo el del miércoles, sigue siendo técnicamente un movimiento dentro de una tendencia bajista y no una reversión.
La zona de los $60,000: entre soporte y riesgo sistémico
Los analistas coinciden en que el nivel crítico a monitorear es la franja entre los $60,000 y los $63,000. En esa zona hay acumulación de compradores (confirmada por datos on-chain) pero también concentración de órdenes de stop. Si el precio rompe decisivamente por debajo de ese umbral, podría activar una cascada de liquidaciones que profundice la caída.
El objetivo bajista de referencia que manejan varios analistas es $50,000, equivalente a los mínimos de agosto de 2024 y aproximadamente un 30% por debajo del precio actual. Uno de los marcos de análisis más estructuralmente bajistas apunta incluso a los $40,000, argumentando que el capital retail, que históricamente impulsó las fases de momentum de los ciclos anteriores, ha rotado hacia inteligencia artificial y materias primas, dejando al mercado crypto sin ese motor.
La expiración de opciones por $10.5 mil millones programada para el viernes agrega una capa adicional de incertidumbre: si Bitcoin no logra mantenerse por encima de los $70,000, esa dinámica podría presionar el precio nuevamente a la baja.
Para los traders latinoamericanos que siguen Bitcoin como instrumento de especulación o como cobertura frente a la depreciación de monedas locales, la lectura más prudente es esta: el rebote del miércoles fue real, pero no cambió la estructura. En mercados donde la liquidez es fina y el sentimiento puede deteriorarse rápido, la diferencia entre un rebote y una recuperación no se mide en horas, sino en semanas de precio sostenido por encima de niveles clave. Esa confirmación todavía no existe.
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