
La plata lleva tres sesiones consecutivas a la baja y este viernes 13 de marzo testea el nivel de los $82 por onza. Para entender qué está pasando, hay que separar dos historias que están ocurriendo al mismo tiempo: el movimiento de corto plazo, impulsado por factores circunstanciales, y la estructura de fondo, que sigue siendo una de las más debatidas entre analistas de materias primas.
El detonante inmediato: una prima de riesgo que se desinfla
A principios de esta semana, la plata había subido hacia los $90 aprovechando el contexto geopolítico y la demanda de activos considerados refugio de valor. Cuando ese contexto perdió urgencia, el dinero especulativo que había entrado rápido salió igual de rápido. A eso se suma un dólar que recuperó terreno desde sus mínimos de varios años, y cuando el dólar sube, los commodities denominados en esa moneda enfrentan presión mecánica a la baja.
Hay además un trasfondo más profundo. La plata tocó un máximo histórico de $121.62 por onza en enero de 2026, acumulando un alza de casi $50 en apenas un mes. Perdió todo ese movimiento en solo dos sesiones de trading, la corrección más violenta en este mercado desde el episodio de los hermanos Hunt en los años 80. Los traders que compraron en la subida y fueron sorprendidos por el colapso siguen con posiciones en pérdida, y están usando cada rebote para reducir exposición en lugar de aumentarla.
El mapa técnico: una caja con dos salidas
Desde inicios de febrero, la plata opera dentro de un canal de consolidación relativamente bien definido. El techo está entre $90 y $94, zona que fue testeada dos veces en marzo y rechazada en ambas ocasiones. El piso está alrededor de los $70, nivel que marcó los mínimos de diciembre y febrero.
En este contexto, $82 (donde cotiza hoy) representa la media móvil exponencial de 50 días (un promedio que suaviza el precio de las últimas 50 ruedas y que los traders usan como referencia de tendencia de mediano plazo). No es un soporte decisivo, pero sí una línea de vigilancia. Un cierre por encima mantiene el canal simétrico; un cierre por debajo abre el camino hacia $80, y de ahí hacia el piso del canal en $70.
Las consecuencias de cada escenario son asimétricas. Si la plata supera $94 con volumen real, el camino hasta $120 no tiene obstáculos técnicos relevantes. Si perfora $70, el análisis técnico apunta a la media de 200 días en $60 y eventualmente hacia $55, una caída potencial de más del 35% desde los niveles actuales.
El debate entre alcistas y bajistas
El ex estratega jefe de JPMorgan Marko Kolanovic representa el extremo bajista más prominente: estima que la plata podría retroceder hasta $50 en 2026, argumentando que la escalada fue especulativa más que fundamental y que caídas del 50% son históricas en este activo después de rallies de esta magnitud.
HSBC proyecta un promedio anual de $68, mientras que el escenario base de JPMorgan para el año es de $81 promedio. En el extremo opuesto, Bank of America mantiene objetivos de entre $135 y $309, respaldados en el déficit físico de oferta, que según el Silver Institute corre entre 110 y 300 millones de onzas anuales, y en la demanda industrial creciente por paneles solares e infraestructura de inteligencia artificial.
El argumento alcista sigue en pie estructuralmente. Los inventarios de plata en COMEX (la bolsa de futuros de metales en Nueva York) están muy por debajo de sus niveles históricos tras la presión de entregas físicas de enero. La demanda china no ha desaparecido. Lo que cambió fue el dólar, que se recuperó desde sus mínimos de cuatro años.
Qué observar en las próximas semanas
El nivel de $70 es la línea divisoria real entre el escenario alcista y el bajista de largo plazo. Mientras la plata se mantenga por encima de ese piso, ninguno de los dos relatos ha ganado. La plata es uno de los activos más volátiles del universo de materias primas, capaz de generar movimientos de 30-40% en semanas, y eso lo convierte en un instrumento que requiere una gestión del riesgo particularmente disciplinada. No es casualidad que los extremos de los pronósticos institucionales para 2026 vayan de $50 a $309: pocas clases de activos concentran tanta incertidumbre genuina en un mismo horizonte temporal.