
La Bolsa de Moscú lista 20 futuros perpetuos sobre acciones estadounidenses en dos tandas, el 8 y el 15 de septiembre, con AMD, Tesla, Amazon, Netflix y Robinhood en el primer grupo y Coinbase, Uber, CrowdStrike o Lululemon en el segundo. Los contratos se cotizan en dólares, se liquidan en rublos y no tienen un solo título por debajo. El subyacente es un fixing que la propia MOEX calcula desde el 27 de julio.
Conviene precisar qué se está listando, porque el nombre esconde una arquitectura bastante conocida. Un contrato perpetuo es un futuro de un día con prórroga automática, de manera que la posición se renueva sola cada jornada y el operador se ahorra el costo de trasladarla de un vencimiento al siguiente. Lo que mantiene el precio pegado a la referencia es el funding, un pago periódico entre la punta larga y la punta corta cuyos parámetros la bolsa fijó en 0% y 0,35% para esta tanda.
El motivo por el que existe el producto está en el calendario reciente. La OFAC incluyó a la MOEX, a su cámara de compensación y al depositario central en su lista de sanciones el 12 de junio de 2024. Al día siguiente la bolsa dejó de negociar dólares y euros. La ruta directa hacia la renta variable estadounidense quedó cerrada para el inversionista local, así que la plaza se puso a replicar esa exposición dentro de su propio perímetro.
El segmento ya tiene tracción medible. La MOEX opera 11 contratos perpetuos sobre divisas, índices, metales preciosos y valores, con un interés abierto que creció 36% interanual hasta superar los 450.000 millones de rublos, unos 5.200 millones de dólares al cambio oficial del 3 de septiembre. Más de 60.000 clientes los operan cada mes. En julio, los futuros perpetuos representaron más del 17% de todo el volumen del mercado de derivados de la bolsa.
Ahí aparece el punto que cualquier director de riesgos leería dos veces. Los fixings de valores extranjeros los calcula la misma entidad que aloja el mercado donde liquidan los contratos referenciados a ellos, sin que ningún participante de ese perímetro pueda comprar la acción real para arbitrar una diferencia. En un futuro listado sobre un título negociable, la base la disciplina el arbitraje. Acá la disciplina la ejerce una metodología publicada por una sola parte.
El contrato sobre Coinbase, que sale el 15 de septiembre, queda reservado a inversionistas calificados. El de Tesla no. La bolsa determinó que la exposición sintética a una acción vinculada a cripto necesita un filtro de perfil que la exposición sintética a un fabricante de autos no necesita, con el mismo formato de contrato y el mismo riesgo de contraparte en las dos puntas.
En América Latina el mismo problema se resolvió por la vía contraria. La B3 arrancó el 27 de julio, el mismo día en que la MOEX empezó a calcular sus fixings, un ajuste de paridad sobre 101 BDR de empresas extranjeras en cuatro etapas, para bajar el precio unitario a una franja de 50 a 100 reales.
Un BDR es un certificado que representa acciones compradas y bloqueadas en custodia en el exterior, o sea que del otro lado del recibo hay títulos reales. México ordenó lo suyo con el Sistema Internacional de Cotizaciones, donde los valores extranjeros se operan en pesos dentro de la Bolsa Mexicana de Valores.
Para los brokers de CFD de la región, la comparación tiene un filo incómodo. Cuando el cliente ruso opera un futuro perpetuo sobre Tesla no está eligiendo nada, no tiene otra vía disponible. El cliente brasileño sí la tiene, con un recibo respaldado por acciones reales, dentro de un mercado regulado y sin riesgo de contraparte frente al emisor del instrumento. Buena parte de ese público sigue prefiriendo el derivado sintético.
El argumento del acceso, que esta industria viene usando desde hace una década para explicar por qué vende exposición sin entrega del subyacente, no funciona ahí. Lo que se elige cuando existen las dos opciones es horario, apalancamiento y tamaño de ticket. Vale la pena tenerlo presente antes de la próxima presentación comercial que abra diciendo que el producto democratiza el acceso a Wall Street.
La MOEX armó en seis semanas una capa completa de derivados sintéticos sobre acciones estadounidenses porque el resto de las rutas está cerrado. En América Latina la ruta directa existe desde octubre de 2020 y una parte del flujo minorista la sigue esquivando. Falta ver qué contesta un broker de la región el día que un cliente pregunte por qué su exposición a Tesla depende de la solvencia de quien se la vendió.