
Banco Ualá acaba de activar en México la compra de acciones fraccionadas de empresas estadounidenses. Apple, Netflix, Starbucks, disponibles desde la aplicación móvil, sin necesidad de una cuenta de corretaje tradicional, sin montos mínimos elevados y con DriveWealth como infraestructura de ejecución y custodia. No es el primer neobanco en llegar a este espacio en México, pero la combinación de escala de usuarios, licencia bancaria y tecnología de acceso fraccionado convierte este lanzamiento en uno de los más significativos para el mercado retail latinoamericano en lo que va del año.
Ualá opera en México como Ualá, S.A., Institución de Banca Múltiple, una distinción importante. La licencia bancaria, obtenida en 2023 mediante la adquisición de ABC Capital, le da un estatus regulatorio que la mayoría de los neobancos en la región todavía no tiene. Eso le permite ofrecer servicios de inversión con el respaldo institucional de un banco regulado, en lugar de operar como una plataforma fintech bajo una estructura regulatoria más liviana.
La mecánica del producto es la siguiente: Ualá asesora al usuario en la selección de inversiones, pero la ejecución y tenencia de las acciones corre por cuenta de DriveWealth, LLC, una firma registrada como broker-dealer ante FINRA en Estados Unidos. DriveWealth actúa como intermediario de compensación propio, lo que significa que no depende de un tercero para liquidar las operaciones, y lleva años siendo la infraestructura elegida por neobancos y fintechs de América Latina que quieren ofrecer acceso al mercado americano sin construir ese back-end desde cero.
El contexto mexicano
México tiene cerca de 3 millones de usuarios activos en Ualá, cifra que creció un 51% durante 2025. El lanzamiento de acciones arrancó con un piloto de 10,000 clientes y ya está disponible para el 20% de la base total, alrededor de 600,000 personas. El director general de Ualá México, Andrés Rodríguez Ledermann, señaló que la empresa incorporará un hub educacional específicamente para este producto, donde se explicará qué es una acción, qué es un ETF y cómo se construyen carteras según el perfil de riesgo del usuario. Es un detalle operativo que refleja la realidad del mercado: la mayoría de los nuevos inversores mexicanos llega sin experiencia previa.
La comparación con Argentina es relevante. En ese mercado, Ualá creó una casa de bolsa y una gestora de fondos y en año y medio generó casi 3 millones de cuentas de inversión. Si el patrón se replica en México, con la ventaja adicional de una licencia bancaria ya operativa, los números potenciales son considerables.
Lo que hace diferente a DriveWealth como socio tecnológico
DriveWealth lleva años siendo la capa invisible detrás de una parte significativa del acceso latinoamericano al mercado de valores de EE.UU. Su tecnología de acciones fraccionadas permite comprar fracciones de un título en función de un monto en pesos o dólares, sin necesidad de adquirir una acción completa, lo que hace accesible activos como Amazon o Tesla a cualquier persona con unos pocos dólares disponibles. Su infraestructura de API permite que fintechs y bancos integren esa capacidad dentro de su propia aplicación, sin que el usuario tenga que abrir una cuenta aparte en EE.UU.
La estructura legal del acuerdo es clara: Ualá asesora, DriveWealth ejecuta y custodia. Para el usuario final, eso significa que los activos están mantenidos bajo regulación americana (FINRA y SIPC), no bajo la estructura del banco mexicano. Es una diferencia relevante que el hub educacional de Ualá debería explicar con precisión.
Lo que este lanzamiento confirma es una tendencia que lleva varios años acelerándose: el acceso al mercado de capitales de EE.UU. dejó de ser un privilegio para individuos de alto patrimonio en América Latina. La infraestructura existe, la regulación en México permite hacerlo con licencia bancaria, y los usuarios ya están en los teléfonos. Lo que falta y Ualá lo sabe, es educación financiera a escala. Sin ella, la democratización del acceso es solo la mitad de la ecuación.