
Pepperstone ficha a Fernando Alonso como embajador global a partir de 2027, con una puesta en escena pensada al detalle, porque el bicampeón del mundo correrá este fin de semana el Gran Premio de la Ciudad de México con un casco diseñado para la marca. El acuerdo amplía la relación que el broker australiano mantiene desde enero de 2025 con Aston Martin Aramco, donde figura como socio global de trading. El comunicado habla de experiencia y de precisión, pero no dice que el piloto español más famoso del planeta es, para Pepperstone, una cara que no puede usar en su propio país.
En España rige desde el 3 de agosto de 2023 una resolución de la CNMV que prohíbe la publicidad de CFD dirigida a minoristas o al público en general, el patrocinio de eventos y organizaciones, y la publicidad de marca que recurra a personas de relevancia pública cuando el efecto sea promocionar esos productos. Pepperstone se ahorró la discusión, porque desde el 10 de abril de 2025 su entidad europea solo acepta nuevos residentes españoles que califiquen como clientes profesionales. El embajador nació en Oviedo, pero un trader minorista de Oviedo no puede abrir una cuenta nueva con Pepperstone.
El cliente que de verdad persigue el acuerdo entre Pepperstone y Fernando Alonso aparece en la declaración de Tamas Szabo, CEO del grupo, que presentó a América Latina como una región de crecimiento importante para la compañía. Es la única región que nombra el comunicado, lo que explica que el casco se estrene en la Ciudad de México y no en Madrid.
Pepperstone atiende a la región a través de Pepperstone Markets Limited, una entidad con sede en Nassau autorizada por la Comisión de Valores de las Bahamas con la licencia SIA-F217. Un trader en México, Colombia o Chile que vea a Alonso en la transmisión abre su cuenta bajo reglas bahameñas, lejos de las restricciones que la CNMV aplica en España.
Un embajador de marca vale lo que convierte, algo que en la práctica depende de los países donde el equipo de marketing puede usarlo sin pedirle permiso a compliance. Sus embajadores más conocidos hasta ahora, John McEnroe y Alex de Minaur, venían del tenis, mientras que la Fórmula 1 ya tiene en la región dos grandes premios propios, en la Ciudad de México y São Paulo, y un piloto argentino compitiendo en la categoría. Alonso le aporta algo que la pauta digital no compra con facilidad, un bicampeón del mundo que habla el idioma del cliente que la compañía quiere sumar.
Pepperstone tampoco está comprando resultados en la pista, porque después del Gran Premio de Estados Unidos Aston Martin es décimo de once en el campeonato de constructores con siete puntos, todos de Alonso, mientras Lance Stroll sigue sin sumar. El español renovó el 29 de septiembre por una temporada más, con 45 años, en un contrato que incluye a la marca Aston Martin más allá del equipo, por lo que se espera que siga vinculado a ella en un rol fuera del auto cuando se retire.
El contrato de embajador empieza justo en 2027, el año que hoy es el último confirmado de su carrera como piloto. Tiene lógica comercial, porque un embajador sobrevive al retiro mientras que un logo en el casco se va con él.
Ni Pepperstone ni Aston Martin revelaron el valor de la ampliación, en un grupo privado que tampoco publica resultados consolidados. Lo que se conoce sale de fragmentos sueltos, como los más de 900.000 traders que la compañía reportaba al 1 de marzo de 2026, un mensaje de Szabo en LinkedIn a mitad de año con volúmenes 30% arriba y crecimiento de dos dígitos en clientes nuevos e ingresos, o las cuentas de la filial británica, que facturó 15,04 millones de libras en el ejercicio cerrado en junio de 2025.
La industria del trading minorista mide al centavo el costo por cliente adquirido en cada campaña de paid media y, al mismo tiempo, firma patrocinios en la Fórmula 1 cuyo costo y retorno nadie publica. Ese doble estándar es tan viejo como el sector, solo que pintado en un auto de carreras sale bastante más caro.
La CNMV tardó varios años en pasar de un boletín publicado a comienzos de 2020, que cuestionaba a las empresas de inversión que patrocinaban a clubes de la liga española, a una prohibición formal que alcanza también a las figuras públicas. Pepperstone eligió estrenar a su nuevo embajador en la región que la CNMV no supervisa. Lo que queda por ver es cuánto margen tiene esa decisión hasta que un regulador latinoamericano haga la misma lectura que hizo Madrid, y qué hará el resto de la industria con sus propios patrocinios cuando eso pase.


