
Cuatro meses después de cerrar una ronda a 15.000 millones de dólares, la valuación de Polymarket vuelve a moverse. La plataforma de mercados de predicción está en conversaciones preliminares para levantar cerca de 1.000 millones a una cifra superior a los 20.000 millones, según informó Bloomberg el 4 de agosto y confirmó después CNBC con una persona al tanto del proceso. La compañía declinó hacer comentarios.
La ronda de financiamiento de abril nunca fue confirmada públicamente por la empresa en su momento. Reunió alrededor de 1.000 millones de dólares e incorporó a D.E. Shaw y G Squared como inversionistas nuevos, con SV Angel, Dragonfly y Valor Equity Partners aumentando posiciones que ya tenían.
El ancla de esa operación fue el aporte directo de 600 millones de Intercontinental Exchange, dueño de la Bolsa de Nueva York, anunciado en marzo dentro de un compromiso mayor de hasta 2.000 millones acordado en octubre de 2025, cuando la plataforma valía 8.000 millones.
La valuación de Polymarket pasó de 8.000 a más de 20.000 millones en menos de un año. El dato que sostiene ese salto es el ingreso anualizado, que la compañía dijo a CNBC a fines de junio que superaba con holgura los 1.000 millones de dólares y que informes posteriores ubican por encima de 1.200 millones.
A ese nivel, la ronda implica un múltiplo cercano a 17 veces ingresos para un negocio cuyo acceso al mercado estadounidense todavía lo definen los tribunales.
Kalshi, el competidor directo, anunció en mayo una ronda de 1.000 millones a una valuación de 22.000 millones. El Financial Times informó en junio que la firma buscaba capital adicional durante el tercer trimestre a 40.000 millones. Las dos plataformas están levantando capital al mismo tiempo en un mercado que todavía no define si los contratos de eventos son derivados financieros o apuestas.
Esa indefinición no es teórica. La CFTC investiga a Polymarket por su conducta promocional en redes sociales tras señalamientos de material engañoso. La compañía respondió que inició una revisión interna de sus contenidos para verificar que cumplan con sus estándares y con las obligaciones de divulgación aplicables.
La expansión estadounidense, mientras tanto, depende del resultado de los litigios entre el regulador federal y varios estados sobre si los mercados de predicción caen bajo la ley de derivados o bajo la legislación estatal de juego.
Para un operador latinoamericano, lo que importa de esta ronda ocurre fuera de Nueva York. La regulación en América Latina se movió antes que la estadounidense, en dirección contraria. Argentina bloqueó el acceso en marzo tras una denuncia de la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires, con una orden judicial que alcanzó también a las tiendas de aplicaciones.
Brasil fue más lejos en abril, cuando ANATEL bloqueó cerca de 28 sitios por instrucción del Ministerio de Hacienda, que los clasificó como apuestas de cuota fija sin licencia bajo la Ley 14.790/2023, mientras el Consejo Monetario Nacional prohibía los contratos de derivados referenciados a eventos deportivos, políticos o de entretenimiento. España abrió expediente sancionador contra ambas plataformas en mayo.
Dos mercados de la región siguen cerrados para la categoría justo cuando la valuación de Polymarket se discute en 20.000 millones, lo que dice bastante sobre en qué jurisdicción se está fijando ese precio. Se fija donde existe una vía regulatoria posible, no donde está el volumen que la plataforma no puede capturar.
Los brokers de la región que evalúan sumar contratos de eventos a su oferta enfrentan un cálculo distinto del que hacen los fondos que están firmando los cheques. Un fondo puede esperar tres años a que se aclare la clasificación regulatoria de un producto. Un broker con licencia local que lo agrega antes de tiempo no espera tres años, recibe una carta.
La industria del trading tarda en adoptar categorías nuevas, a veces por prudencia y a veces porque no entiende del todo lo que está mirando. Con los mercados de predicción va a tener que decidir cuál de las dos cosas la está frenando. El bloqueo brasileño ya lleva cuatro meses sin que el volumen global de la categoría haya dejado de crecer. Nadie en la región ofreció todavía una respuesta cómoda sobre qué demuestra exactamente ese dato.