
Los futuros de divisas y las opciones de CME Group cerraron el 4 de septiembre con 4.410.167 contratos de interés abierto, 140.545 por encima del récord anterior, que había durado ochenta y cinco días desde el 11 de junio. El interés abierto cuenta contratos que siguen abiertos al final de la sesión, de manera que mide cuánto dinero se quedó dentro del mercado en vez de cuánto pasó por él.
Los gestores de activos superaron por primera vez los 200.000 millones de dólares de valor nocional en futuros de divisas, lo que ubica el crecimiento en la franja más lenta de la base de clientes. Un hedge fund rota su posición en días, mientras un fondo de pensiones o una aseguradora que abre una cobertura cambiaria la sostiene por trimestres, así que el mismo contrato significa cosas distintas según quién lo tenga abierto.
La CFTC contó 1.446 grandes tenedores de interés abierto en su reporte del 25 de agosto, otro máximo histórico. La cifra gana sentido comparada con la anterior que CME celebró, 1.261 en diciembre de 2019. Casi siete años para sumar menos de doscientos participantes grandes, en un período donde el récord se rompió varias veces. Cada cuenta pesa bastante más que antes, mientras el número de cuentas grandes apenas se movió.
La explicación estructural es aburrida y decisiva. Desde que terminaron de aplicarse las reglas de margen para derivados no compensados, sostener un forward bilateral con un banco dejó de ser gratis en términos de capital y de garantías, así que el contrato listado y compensado centralmente ganó por costo. Paul Houston, responsable global de productos FX en CME Group, lo atribuyó a la demanda de eficiencia de capital, transparencia y compensación central por parte del buy-side.
América Latina tiene cifras propias dentro de ese total. En agosto CME informó un volumen diario promedio combinado récord de 2.940 millones de dólares en futuros y opciones sobre peso mexicano y real brasileño durante el primer semestre. Los futuros de peso mexicano promediaron 2.200 millones diarios, 38% más que un año antes, con interés abierto por encima de 6.200 millones. Los de real brasileño llegaron a 740 millones diarios, 18% más, con interés abierto sobre 2.600 millones. Los NDF latinoamericanos relanzados en EBS Market, sobre real, peso chileno, peso colombiano y sol peruano, tocaron su mayor volumen diario combinado desde 2023.
Bernardo Gattass, responsable de trading de volatilidad en Itaú Unibanco, describió el atractivo sin adornos, acceso a liquidez global y también local sin tener que firmar acuerdos ISDA bilaterales con cada contraparte onshore. Esa es la fricción que se está eliminando. Cubrir exposición en pesos o en reales desde fuera de la región exigía líneas de crédito con bancos locales, documentación por contraparte y un proceso de aprobación que se mide en meses. El contrato listado reemplaza todo eso con una cuenta en una cámara de compensación.
El acceso, sin embargo, no es simétrico. Operar futuros de divisas en Chicago exige una cuenta en un FCM, la figura registrada ante la CFTC que puede mantener fondos de clientes y compensar futuros. Muy pocos operadores de la región tienen esa licencia o quieren cargarla. Ese cuello de botella explica por qué el flujo institucional latinoamericano llega a CME por bancos globales o por los pocos FCM que atienden clientes de la región, mientras la plataforma local se queda con el cliente que no tiene alternativa.
Para los brokers de CFD de la región la comparación resulta incómoda. El producto que se ofrece en la ventanilla local sobre esos mismos pares es bilateral, con el broker como contraparte y el costo de financiamiento incorporado en el swap nocturno, mientras el cliente institucional del mismo par se mudó a un contrato compensado porque cargar riesgo bilateral se volvió caro. El sector viene tratando esa discusión como un asunto de cumplimiento normativo desde hace años, cuando en la mesa de al lado ya quedó resuelta como un asunto de costo de capital.
Ningún broker retail publica el interés abierto de su libro, en parte porque no habría mucho que mostrar, con posiciones que abren y cierran dentro del mismo día y una vida promedio que se mide en horas. La industria presenta ese patrón como una característica del segmento, aunque también describe cuánto tiempo el cliente está dispuesto a dejar el dinero adentro. Los 4.410.167 contratos del 4 de septiembre miden exactamente lo contrario. Habrá que ver qué responde un broker de la región el día que un cliente institucional pregunte por qué debería tomar esa exposición en su plataforma y no en Chicago.