
CMC Markets cerró su año fiscal 2026 con utilidad antes de impuestos de £101,3 millones, un 20% más que el ejercicio anterior, y un ingreso operativo neto de £392,6 millones, 15% por encima del año previo. Los resultados de CMC Markets, presentados de forma preliminar y todavía sin auditar, llegan acompañados de una frase que la compañía repitió en cada comunicado, que fue su mejor desempeño registrado fuera del año pandémico de 2021.
El número que importa, sin embargo, no está en el titular. Está en una línea que Peter Cruddas, fundador y CEO, soltó casi al pasar. La mayor parte del ingreso ya no viene del trader retail que abre una cuenta y opera CFD por su cuenta, sino del negocio B2B y mayorista, donde CMC provee la infraestructura que otras plataformas usan para ofrecer trading a sus propios clientes.
Esa frase vale más que el crecimiento de 20%. CMC pasó de ser una marca que captaba clientes minoristas a convertirse en el proveedor que está detrás de las marcas que captan clientes minoristas. El margen antes de impuestos subió a 25,8%, un punto porcentual más, lo que confirma que el modelo institucional no solo crece en volumen, también es más rentable.
El detalle más concreto de ese giro tiene nombre. CMC firmó un acuerdo de marca blanca con Westpac, uno de los grandes bancos australianos, que representa cerca de A$39.000 millones en activos bajo administración y alrededor de 500.000 cuentas de trading de acciones. A eso se suma una alianza pendiente con ASB Bank, ambas programadas para lanzarse dentro de los próximos doce meses. El motor del crecimiento, entonces, son los bancos y neobancos que quieren ofrecer trading sin construir la maquinaria desde cero.
El negocio australiano de corretaje de acciones aportó un ingreso operativo neto récord de A$140,3 millones, un alza interanual de 32%. Ese mismo mercado, sin embargo, le dejó a CMC un costo. La compañía reconoció una provisión de £5,2 millones por una remediación de margin-netting en Australia durante la primera mitad del año, y arrastra una class action en la Corte Federal australiana, iniciada en 2022, vinculada a clientes minoristas que perdieron dinero operando CFD y productos binarios. CMC declaró que no puede estimar el efecto financiero de ese litigio.
El EBITDA del ejercicio llegó a £117,8 millones, 14% más, y las ganancias por acción subieron 22% hasta 27,5 peniques. El consejo propuso un dividendo final que lleva el total anual a 13,8 peniques, en línea con su política de repartir la mitad de la utilidad después de impuestos. Para el año fiscal 2027, la compañía proyecta un ingreso operativo neto al menos 17% mayor, entre £460 y £480 millones, con costos operativos cercanos a £280 millones.
Hay algo que vale la pena nombrar sobre la industria CFD, que ha sido históricamente lenta en cambiar de piel. Vive del trader retail que apalanca y, con frecuencia, pierde. Cruddas mencionó la volatilidad del segundo semestre, las guerras, los aranceles, el oro disparado, como un viento a favor para los proveedores retail tradicionales y luego aclaró que CMC ya no es exactamente eso. La compañía decidió monetizar la infraestructura en lugar de pelear por el cliente final, una jugada que pocos de sus competidores han ejecutado con esta disciplina.
La pregunta que queda abierta es para el resto del sector. Si el broker que históricamente vivía de captar minoristas obtiene su mejor año vendiéndole la plomería a los bancos, ¿qué le queda al broker que todavía depende de que el trader individual abra una cuenta y se quede? CMC encontró una salida. No todos tienen la escala, ni la infraestructura, para seguir el mismo camino.