
Bybit, el exchange de criptomonedas con sede en Dubái, abrió este lunes la compra de más de 1.000 acciones y ETFs que cotizan en Estados Unidos, con pago en USDC y custodia a cargo de un broker-dealer estadounidense. Con este lanzamiento, las acciones reales en Bybit pasan a convivir con los derivados que la plataforma ya ofrecía, lo que le da al cliente, por primera vez, un interés económico sobre el título subyacente en lugar de un contrato que solo replica su precio.
La estructura operativa, según la empresa, pasa por Infra Capital Limited, un introducing broker regulado por la Financial Services Commission de Mauricio, mientras que Alpaca Securities, miembro de FINRA, se encarga de la ejecución, la compensación, la liquidación y la custodia. El esquema de introducing broker (una entidad que capta y atiende al cliente pero delega la ejecución y la custodia en otro intermediario) es el mismo que usan muchos brokers de la región para ofrecer mercado estadounidense sin construir esa infraestructura propia.
Los clientes pueden comprar acciones fraccionadas, operar en las sesiones previas y posteriores al horario regular de Wall Street y hacerlo sin comisión en las operaciones elegibles, de acuerdo con el anuncio. Los dividendos en efectivo se convierten de dólares a USDC y se acreditan en la Unified Trading Account del cliente, mientras que los derechos de voto quedan para una fase posterior.
El CEO y cofundador Ben Zhou presentó el producto como parte de la estrategia que Bybit llama The New Financial Platform, anunciada en enero, con la que la empresa sumó banca y custodia a su negocio de trading. Para una plataforma que, según sus propias cifras, supera los 80 millones de usuarios, la lógica es retener dentro de la misma app al cliente que hoy abre una segunda cuenta en otro lado para comprar Nvidia.
Con este paso, Bybit ofrece la misma acción en tres formatos distintos, porque los CFDs sobre acciones siguen disponibles en una cuenta separada de MetaTrader 5 y, desde abril, la plataforma tiene contratos perpetuos sobre acciones y ETFs estadounidenses cotizados en USDT, con apalancamiento de hasta 10 veces. Cada formato deja una economía distinta. En los derivados el ingreso sale del spread, del financiamiento y del volumen apalancado, mientras que en la acción real sin comisión el margen es mucho más fino y el valor está en los saldos en USDC que se quedan dentro del ecosistema.
Bybit llega a este terreno después de que varios de sus competidores directos eligieron al mismo proveedor de infraestructura. Kraken firmó con Alpaca en 2025 para ofrecer acciones de Estados Unidos; Binance trabaja con Alpaca para dar a sus usuarios fuera de Estados Unidos acceso a opciones sobre más de 1.000 acciones y ETFs; Gate lanzó un catálogo de más de 10.000 títulos con la misma red de custodia y liquidación. Frente a esa cifra, el millar de valores con el que arrancan las acciones reales en Bybit se lee como un punto de partida.
Para América Latina, el dato que más importa todavía no está en el anuncio, porque Bybit limitó el acceso a clientes verificados en jurisdicciones permitidas sin decir cuáles son. La empresa tiene una operación activa en la región, con un responsable para la Latinoamérica hispanohablante y pagos con QR en Argentina y con PIX en Brasil gracias a su alianza con Manteca. Si esos dos países quedan dentro del acceso a las acciones reales en Bybit, un usuario podría pasar de pesos o reales a USDC y de ahí a una acción custodiada en Estados Unidos sin salir de una app cripto, un recorrido que compite de forma directa con los brokers locales que ofrecen mercado estadounidense.
En un mercado como el argentino, donde comprar dólares ha tenido restricciones durante buena parte de la última década, esa ruta tiene un atractivo evidente para el inversor minorista. También abre preguntas de compliance que la nota de prensa no responde, desde el tratamiento fiscal de los dividendos acreditados en stablecoin hasta la forma en que cada regulador local mira a un introducing broker de Mauricio que capta clientes en su territorio.
Para quien opera un broker de CFDs en la región, el movimiento obliga a revisar un supuesto cómodo, el de que el cliente cripto y el cliente de acciones son dos personas distintas. Bybit apuesta a que se trata de la misma persona, con el mismo saldo en USDC, que elige en cada momento entre el apalancamiento del derivado y la propiedad del título. Lo que todavía nadie puede medir es hacia cuál de las dos opciones se va a inclinar ese cliente cuando tenga ambas a un clic, ni cuánto del negocio de CFDs sobre acciones queda en pie si la respuesta resulta ser la propiedad.