La protección de saldo negativo es una garantía operativa por la que el broker se compromete a absorber cualquier pérdida que supere el capital depositado por el cliente. En condiciones normales de mercado, el stop out evita que el saldo llegue a cero. Pero en eventos de volatilidad extrema, como el flash crash del franco suizo en enero de 2015, los precios pueden moverse tan rápido que el stop out no se ejecuta a tiempo y las pérdidas superan el depósito del cliente.
Bajo la regulación ESMA para clientes retail en la Unión Europea, la protección de saldo negativo es obligatoria. En otras jurisdicciones, como muchas zonas offshore, no existe este requisito y el cliente puede quedar debiendo dinero al broker tras un evento de volatilidad extrema.
Para el broker, ofrecer esta protección representa un riesgo real que debe gestionarse a través del desk de riesgo y el sistema de cobertura. Es uno de los costos operativos que justifica los spreads más amplios en cuentas retail reguladas bajo ESMA frente a las offshore.

